¿Cuáles son las causas y síntomas del dolor crónico?

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El dolor crónico es una manifestación más del dolor general, que también puede ser agudo. De hecho, la forma más habitual de presentación es aquella en la que la dolencia se autolimita y se detiene en un punto, cesando el estímulo.

Cuando se convierte a la cronicidad, se pierde el efecto de mecanismo de defensa. El dolor es una alerta que tiene el cuerpo para advertirnos sobre algo que está mal. Nos acercamos a una llama y nos duele para que retiremos la parte anatómica que está en riesgo.

En el dolor crónico hay una prolongación del estímulo en el sistema nervioso central, sin que sea necesario que continúe la amenaza. Una especie de error no deseado genera estrés y alerta sobre un peligro que ha desaparecido. Esto tiene una explicación química que deriva de las sustancias involucradas en la transmisión de esta señal.

Se define un dolor como crónico en base a la duración del mismo. Esto ha traído discusiones científicas para establecer el punto de corte en el que se separa lo agudo de lo que se está cronificando. Aún no hay acuerdo y las opiniones varían entre instituciones de salud y expertos.

Para algunos, hay dolor crónico cuando se han superado los 12 meses de presencia de la molestia. Sin embargo, hay quienes reducen el período a 3 meses, considerando que puede ser ininterrumpido o con apariciones intermitentes.

También hay otra definición que establece el vínculo con la causa. Como bien dijimos al principio, puede pasar que ya no exista la lesión inicial y la dolencia continúe, sin tener una explicación obvia. Hay postulados en este sentido que establecen la barrera de los 30 días para hablar de dolor crónico si sigue presente y ya se resolvió el origen inicial.

De todas maneras, podemos decir en llanas palabras que este trastorno se caracteriza por persistir e incluso incrementarse con el paso de las semanas. Una variante especial es el dolor intercurrente, característico de los pacientes con cáncer avanzado, en quienes se incrementan las sensaciones a pesar de estar medicados con analgésicos potentes.

Sigue leyendo: 10 posibles causas del dolor corporal

Los mecanismos detrás de un dolor crónico son múltiples. No puede explicarse por una única razón, ni reducirse a un evento químico entre las neuronas y los tejidos. Se considera que tanto la parte física como la psíquica desempeñan un papel combinado en la persistencia de la molestia.

Si bien hay procesos patológicos que, por lógica, tienden a generar dolor todo el tiempo, no es menor la incidencia de la escala de percepción subjetiva que cada persona tiene.

En el proceso habitual, lo que sucede es que una lesión produce dolor agudo, percibido como tal en el momento y, quizás, hasta un mes después. La lesión se resuelve (por cirugía, por medicamentos, de manera natural) y el dolor continúa, a pesar de que no existiría el estímulo inicial.

La mayoría de las ocasiones responden a un daño que se ha instalado en las terminaciones nerviosas. Las neuronas que conforman los nervios se comunican con los tejidos a través de neurotransmisores y receptores. Una variante de estos últimos son los nociceptores, encargados de identificar sustancias irritantes para advertir al cerebro.

Si un nervio se daña y continúa emitiendo señales a los nociceptores, estos seguirán informando la presencia de algún dolor al cerebro. Por eso, hay patologías que son más propensas al trastorno, entre las que encontramos las siguientes:

  • Fibromialgia y síndrome de fatiga crónica: el dolor es de tipo muscular.
  • Enfermedades neurodegenerativas: por el daño sobre la vaina de mielina, que es la grasa que facilita el impulso nervioso.
  • Cáncer: las múltiples vías oncológicas del dolor incluyen sustancias químicas y hasta la misma presión del tumor sobre el sistema neuronal.

Además del dolor en sí, estos pacientes sufren otros signos que se asocian al hecho de convivir en este estado. En general, casi todos los síntomas se relacionan a la estimulación del sistema nervioso autónomo, es decir, aquel que es involuntario.

El cansancio y el insomnio son dos elementos acompañantes. El dolor crónico no permite una buena movilidad y exige un esfuerzo mayor, lo que redundará en astenia y, por ende, una imposibilidad de conciliar el sueño por las noches, a pesar de estar rendido y agotado.

El apetito también tiende a diluirse. Muchas veces es doloroso ingerir alimentos y hasta defecar, por lo que las personas dejan de lado el momento de alimentarse. A mediano plazo, hay pérdida abrupta de peso con consecuencias nutricionales, como la anemia.

Por último, en el plano psíquico, tenemos la depresión. Convivir con dolor desgasta las energías vitales y quita las proyecciones hacia un futuro saludable. Las personas que lo padecen se sienten deprimidas por no encontrar solución al padecimiento.

El dolor crónico es difícil de tratar. Los abordajes tienden a fracasar varias veces hasta dar con la tecla en la combinación de fármacos y terapias que pueden aliviar los padecimientos. Es muy raro que un solo medicamento haga efecto, por lo que se habla de terapia multimodal.

Entre los fármacos ocupan un lugar importante los opiáceos y, en segundo plano, los antiinflamatorios no esteroideos. La automedicación nunca es una opción y siempre un equipo médico debe ajustar las dosis. Hay una alta tendencia a la adicción entre estas personas por el consumo desmedido para aliviar el problema.

Junto a ello, la terapia psicológica es imprescindible. Además de la depresión que se asocia, se requieren herramientas que enseñen a lidiar con algo que estará presente por el resto de la vida, en mayor o en menor medida.

Luego, será el mismo paciente quien identifique qué otras terapias complementarias le ayudan. Cada individuo tiene respuestas variables a prácticas como el yoga, la meditación o la respiración a conciencia. La aromaterapia, los masajes holísticos y la acupuntura tienen algunos estudios científicos que los respaldan, pero se coincide en lo subjetivo de la respuesta.

Descubre más: ¿El cerebro puede sentir dolor?

Para los pacientes y para los seres cercanos a la persona con dolor crónico la tarea es difícil. Todo el tiempo se están enfrentando al fracaso de los abordajes y a las decepciones. Es importante aprender a lidiar con esta realidad que no desaparecerá por arte de magia.

La terapia multimodal es la forma de encarar el trastorno. Será una combinación de fármacos, psicología y complementos que sacarán adelante la existencia, así como el soporte de la red de contención de cada persona.



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Fuente: Mejor con Salud

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